La Perspectiva Hebrea
Tal vez muchos de ustedes habrán notado que el lema de nuestro ministerio es “Comprometidos a enseñar las Escrituras desde una perspectiva Hebrea.” Cuando decimos desde una “perspectiva Hebrea,” estamos hablando de los caminos del Señor que estan claramente definidos por toda la Escritura. Desde el principio, Dios dividió el mundo en sus caminos y todos los demás caminos. El separó el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto, lo santo y lo no santo, lo limpio de lo no limpio.
La necesidad de conocer cómo los escritores del Nuevo Pacto miraban la vida y los diferentes “modismos” y frases peculiars, es imperativo para poder interpretar todo lo que ellos hablaron. La mayoría de los que Y’shua dijo, significaban algo totalmente diferente a los oidos de los escritores del Nuevo Pacto que lo que significa para nuestras vidas. Esto pasa para revelar el significado detrás de la frase: “el que tenga oidos para oir, que oiga.” Esto es un ejemplo de los llamados “modismos.” Esta palabra viene de la palabra griega “idios,” que quiere decir algo “peculiar,” “único” o “privado a una persona o cosa particular.” En nuestro contexto, quiere decir algo exclusivamente entendido. Los modismos son importantes porque el Nuevo Pacto esta lleno de ellos. De la misma manera con las palabras Hebreas.
Tal vez nunca nos hemos preguntado ¿Por qué es que más del 90% de las Escrituras fueron escritas por Hebreos? ¿Por qué Dios escogió hacerse carne a través de los Hebreos? ¿Por qué todos los Apóstoles de Y’shua fueron Hebreos? ¿Por qué el evangelio va primero al Judío y después al Griego? (Romanos 1:16).
¿Podría ser que la gente Hebrea hablaba su lengua, celebraban sus festivales, conocían sus mandamientos, estaban familiarizados con Sus Pactos y Sus Caminos?
Por eso es importante ver la Palabra impresa a través de las mentes de las personas que Dios escogió para escribir las Escrituras.
El punto es que usamos palabras Hebreas porque el Hebreo expresa la cultura, pasion y pensamiento que hay detrás de las palabras en las Escrituras. La mente Hebrea se enfoca en el verbo o la acción más que en el sujeto o el nombre.
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